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Las cualidades espaciales de los afectos

¿Puede la serenidad ser lenta, leve, clara y suave? ¿Nunca has pensado en las cualidades espaciales de los afectos? Piensa en cómo definirías el odio… quizás como duro, candente, bajo, grave…

El psicólogo Pablo Fernández Christlieb mantiene que los afectos tienen un modo espacial de ser. El concepto de espacio puede ser un poco conflictivo, principalmente por la gran cantidad de acepciones que tiene. Aquí lo entenderemos como las capacidades y cualidades que tiene un terreno o lugar.

Que los afectos tengan cualidades espaciales puede parecer imposible. Los afectos y sentimiento son imprecisos y complejos, lo que sentimos rara vez es solo odio o miedo suelen mezclarse e interaccionar. Pero para expresarlos y comunicarlos solo tenemos el lenguaje y este sí es preciso.

Por este motivo, para expresar un afecto a través del lenguaje, lo tendremos que hacer por aproximaciones a partir de conceptos que expresen experiencias que puedan definir estos sentimientos.

Y estos conceptos muchas veces son espaciales. Vamos a ver, según lo explica Fernández Christlieb en su artículo “Teoría de las emociones y teoría de la afectividad”, algunos ejemplos a base de conceptos opuestos:

Lo caliente y lo frío

La ira, la rabia, el rencor o la violencia los asocias a lo caliente. También la pasión o la sexualidad. Mientras que los sentimientos más civilizados son fríos y sosegados hasta llegar la frialdad extrema, como la falta de empatía y compasión. Las líneas rectas y los ángulos, así como el estilo internacional son fríos y no construyen un hogar.

Lo suave y lo duro

El cariño, la simpatía, la timidez, la infancia son afectos suaves. Lo suave se puede tornar débil y convertirse en empalagoso. Lo fuerte, sólido, que sirve de apoyo y confianza es duro. El hormigón, los ladrillos o el vidrio es duro y protege, pero no se debe caer en ellos o te harás daño.

Lo alto y lo bajo

Sentimientos como la magnanimidad o la virtud son altos, también el concepto de escalar en la sociedad, el ascenso en el trabajo o la ambición. Las ciudades no solo tienen rascacielos por razones prácticas y económicas, también por razones sentimentales. Lo bajo es la vida corriente, el día a día. Puedes descender si eres perezoso, te abandonas o descuidas.

Lo vacío y lo lleno

El cielo o un desierto son el vacío, no pasa nada todo sigue igual en mucho tiempo. La calma, la paz o la tranquilidad son sentimientos que se desprenden del vacío, pero se pueden transformar en hastío o aburrimiento si se sostienen en el tiempo. Una pared blanca o el silencio. Lo lleno esta en la vida contemporánea. Las ciudades están llenas no puedes fijar la atención sin que aparezca otro objeto o acontecimiento que la capte. El estrés, la ansiedad, la desesperación son sentimientos derivados de lo lleno.

Podríamos seguir con más dualidades que tienen carácter espacial y que asociamos con sentimientos (lo leve y lo grave, lo claro y lo oscuro, lo amplio y lo estrecho, lo largo y lo corto, etc.).

No hay que olvidar que todas ellas son fruto de experiencias comunes como sociedad occidental que somos, habrá diferentes experiencias dependiendo de la cultura y geografía. Puedes encontrar más información sobre este aspecto en el post “Tus emociones comunes”.

¿Nos sabrías decir alguna más que se te ocurra?

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